Cómo justificar la resistencia al fuego R-90 y R-120 en la memoria de un proyecto técnico

La justificación de la resistencia al fuego R-90 y R-120 constituye uno de los apartados más relevantes dentro de cualquier proyecto técnico de edificación. No basta con indicar una clasificación en la memoria; es imprescindible demostrar, mediante criterios normativos, cálculos, ensayos y documentación técnica de protección contra incendios, que la estructura mantiene su capacidad portante durante el tiempo exigido en caso de emergencia. La implementación rigurosa de medidas de protección contra incendios asegura no solo el cumplimiento legal, sino la salvaguarda de vidas y bienes.

Una memoria correctamente elaborada debe presentar una trazabilidad completa que permita verificar tanto la exigencia normativa como la capacidad resistente de la solución constructiva adoptada en materia de protección contra incendios, cumpliendo con el Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI) y con las normas europeas aplicables. Para lograr estos altos estándares de seguridad, la aplicación adecuada de técnicas de ignifugación resulta un pilar fundamental en la concepción y desarrollo del proyecto.

¿Qué significa una resistencia al fuego R-90 y R-120?

La clasificación R hace referencia a la capacidad portante de un elemento estructural durante un incendio normalizado. Cuando hablamos de:

  • R-90: significa que el elemento mantiene su estabilidad estructural durante 90 minutos.
  • R-120: implica que la estructura conserva su capacidad resistente durante 120 minutos.

Esta clasificación se determina mediante ensayos, métodos tabulados o cálculos avanzados contemplados en la normativa vigente de protección contra incendios.

Debe diferenciarse de otras clasificaciones como:

  • E (Estanqueidad)
  • I (Aislamiento térmico)

En estructuras portantes, la exigencia habitual hace referencia únicamente al parámetro R, salvo elementos con funciones separadoras. Para conseguir esta resistencia en perfiles metálicos, el uso de recubrimientos especializados como la pintura ignífuga resulta crucial para cumplir los tiempos exigidos.

Marco normativo para justificar la resistencia al fuego

Toda justificación técnica debe apoyarse en la normativa aplicable de protección contra incendios. Las principales referencias son:

  • Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SI).
  • Sección SI-6: Resistencia al fuego de la estructura.
  • Reglamento de Productos de Construcción.
  • Eurocódigos estructurales.
  • Normas UNE-EN de ensayo.

La memoria debe citar expressamente la normativa utilizada y justificar el procedimiento seguido.

Determinación de la resistencia al fuego exigida

Antes de seleccionar una solución constructiva en la protección contra incendios, debemos determinar cuál es la resistencia mínima exigida. Para ello analizamos varios parámetros.

Uso previsto del edificio

El riesgo asociado depende del uso:

  • Residencial vivienda.
  • Administrativo.
  • Hospitalario.
  • Comercial.
  • Industrial (donde la adecuada ignifugación de naves industriales se vuelve indispensable).
  • Pública concurrencia.
  • Docente.
  • Aparcamiento.

Cada uno presenta requisitos distintos de protección contra incendios.

Altura de evacuación

La altura de evacuación incrementa progresivamente las exigencias. Como criterio habitual:

AlturaExigencia habitual
Hasta 15 mR-60 o R-90
Entre 15 y 28 mR-90
Más de 28 mR-120

La memoria debe justificar cómo se ha determinado esta condición.

Ubicación del elemento estructural

No todos los elementos presentan la misma exigencia de protección contra incendios. Debe analizarse si se encuentran:

  • Sobre rasante.
  • Bajo rasante.
  • En plantas de sótano.
  • En sectores independientes.

Los sectores bajo rasante suelen requerir R-120 debido a la mayor dificultad de evacuación y extinción.

Sector de incendio

Cada sector posee unas condiciones específicas. Debe identificarse:

  • Superficie.
  • Uso.
  • Ocupación.
  • Riesgo intrínseco.
  • Elementos estructurales incluidos.

Metodología para justificar la resistencia al fuego

Una memoria técnica rigurosa sobre cómo justificar la resistencia al fuego R-90 y R-120 en la memoria de un proyecto técnico desarrolla un procedimiento ordenado.

Fase 1. Identificación de la exigencia normativa

Debe indicarse:

  • Uso del edificio.
  • Altura de evacuación.
  • Tabla del DB-SI utilizada.
  • Clasificación requerida.

No es suficiente escribir: “La estructura será R-90.” Debe justificarse por qué corresponde exactamente esa clasificación.

Fase 2. Identificación del sistema estructural

Posteriormente se describe la estructura:

  • Hormigón armado.
  • Acero laminado.
  • Acero conformado.
  • Madera estructural.
  • Mixta acero-hormigón.

Cada sistema admite procedimientos distintos de comprobación en la estrategia global de protección contra incendios.

Fase 3. Selección del método de acreditación

Existen tres métodos principales.

Método mediante valores tabulados

Es el procedimiento más sencillo. Se aplica principalmente a:

  • Hormigón armado.
  • Muros resistentes.
  • Determinadas estructuras de madera.

La comprobación consiste en verificar:

  • Dimensiones mínimas.
  • Recubrimiento de armaduras.
  • Espesores.
  • Geometría.

Si se cumplen los valores establecidos por el CTE, puede justificarse la resistencia requerida.

Ventajas: Rapidez, fácil comprobación y amplia aceptación administrativa.
Limitaciones: No resulta adecuado para soluciones singulares o innovadoras de protección contra incendios.

Justificación mediante ensayos normalizados

Cuando se utilizan sistemas de protección contra incendios específicos, especialmente en estructuras metálicas, la acreditación suele basarse en ensayos. Los documentos deben incluir:

  • Informe de clasificación.
  • Norma empleada.
  • Configuración ensayada.
  • Producto certificado.
  • Alcance del ensayo.

Entre las normas más utilizadas destacan:

  • UNE-EN 13381-8 para pinturas intumescentes.
  • UNE-EN 13381-4 para morteros proyectados.
  • UNE-EN 13501-2 para la clasificación final de resistencia al fuego.

Método mediante cálculo avanzado

Los proyectos singulares suelen recurrir a los Eurocódigos. Permiten estudiar:

  • Evolución térmica.
  • Distribución de temperaturas.
  • Reducción de resistencia.
  • Capacidad portante residual.

Las referencias más habituales son:

  • EN 1992-1-2 para hormigón.
  • EN 1993-1-2 para acero.
  • EN 1995-1-2 para madera.

Este procedimiento ofrece una elevada precisión cuando intervienen geometrías complejas.

Cómo justificar estructuras metálicas con clasificación R-90 y R-120

Las estructuras de acero requieren un análisis específico dentro del proyecto de protección contra incendios. El acero pierde rápidamente capacidad resistente cuando aumenta su temperatura, por ello normalmente necesita protección pasiva.

El factor de forma Am/V

Uno de los parámetros más importantes es el factor de forma Am/V. Representa la relación entre la superficie expuesta y el volumen del perfil. Cuanto mayor sea este valor:

  • Mayor velocidad de calentamiento.
  • Menor tiempo para alcanzar la temperatura crítica.
  • Mayor espesor de protección contra incendios necesario.

Este parámetro explica por qué dos perfiles diferentes requieren espesores distintos de sistemas aislantes.

Temperatura crítica del acero

La temperatura crítica depende de:

  • Nivel de carga.
  • Tipo de perfil.
  • Esfuerzos existentes.
  • Condiciones de exposición.

No existe una temperatura única aplicable a todos los proyectos. La memoria debe justificar el valor adoptado.

Determinación del espesor de protección

El espesor no puede seleccionarse de forma arbitraria. Debe obtenerse mediante:

  • Tablas del fabricante.
  • Informes de ensayo.
  • Factor Am/V.
  • Temperatura crítica.
  • Clasificación requerida.

Toda esta información debe quedar documentada para certificar la efectividad de la protección contra incendios.

Pinturas intumescentes para alcanzar R-90 y R-120

Las pinturas intumescentes son uno de los sistemas más utilizados para proteger estructuras metálicas. Su funcionamiento consiste en expandirse al elevarse la temperatura, formando una capa aislante que retrasa el calentamiento del acero. Para justificar correctamente su utilización deben incorporarse:

  • Ficha técnica.
  • Certificados.
  • Ensayos.
  • Espesores aplicados.
  • Condiciones ambientales de aplicación.
  • Compatibilidad con imprimaciones y acabados.

Morteros ignífugos proyectados

Otra solución frecuente en la protección contra incendios son los morteros proyectados. Presentan ventajas como:

  • Elevadas clasificaciones.
  • Protección uniforme.
  • Buena adaptación a perfiles complejos.
  • Excelente comportamiento térmico.

La memoria debe especificar: densidad, espesor, sistema de aplicación y ensayos realizados.

Hormigón armado y resistencia al fuego

En estructuras de hormigón, la protección contra incendios y la resistencia suelen justificarse mediante:

  • Espesor del elemento.
  • Recubrimiento de armaduras.
  • Tipo de hormigón.
  • Geometría.

La elevada masa térmica del hormigón facilita alcanzar clasificaciones R-90 o incluso R-120 sin sistemas adicionales.

Estructuras de madera

La madera presenta un comportamiento diferente en la protección contra incendios. Aunque es combustible, desarrolla una capa carbonizada que protege el núcleo resistente. La justificación considera:

  • Velocidad de carbonización.
  • Sección residual.
  • Tiempo requerido.
  • Método de cálculo del Eurocódigo 5.

Documentación técnica imprescindible en la memoria

Una memoria completa orientada a la protección contra incendios debería incorporar como mínimo:

  • Identificación del edificio.
  • Uso previsto.
  • Sector de incendio.
  • Altura de evacuación.
  • Clasificación exigida.
  • Referencia normativa.
  • Método de justificación.
  • Descripción estructural.
  • Ensayos utilizados.
  • Cálculos realizados.
  • Fichas técnicas.
  • Certificados de clasificación.
  • Declaraciones de prestaciones.
  • Planos.
  • Especificaciones de ejecución.
  • Control de calidad.
  • Procedimiento de inspección.

Control de ejecución en obra

La justificación documental pierde validez si la ejecución no se corresponde con el proyecto de protección contra incendios. Durante la obra resulta imprescindible verificar:

  • Espesores reales.
  • Continuidad del sistema.
  • Protección de uniones.
  • Estado de imprimaciones.
  • Compatibilidad de materiales.

En recubrimientos de protección contra incendios suele realizarse un control riguroso mediante medidores de espesor seco.

Errores más frecuentes al justificar una resistencia R-90 o R-120

Entre las incidencias más habituales en los proyectos de protección contra incendios destacan:

  • Indicar únicamente “estructura R-90” sin justificar la exigencia.
  • No identificar la tabla normativa utilizada.
  • Emplear fichas técnicas desactualizadas.
  • No relacionar el espesor con el factor Am/V.
  • Omitir la temperatura crítica.
  • Utilizar ensayos correspondientes a perfiles distintos.
  • No incluir certificados de aplicación.
  • No controlar el espesor ejecutado en obra.
  • Mezclar productos incompatibles de protección contra incendios.
  • No actualizar la documentación tras modificaciones del proyecto.

Cómo elaborar una memoria técnica sólida y verificable

Una memoria bien redactada debe seguir una estructura lógica:

  1. Definición del edificio y su uso.
  2. Identificación de la normativa aplicable de protección contra incendios.
  3. Determinación de la resistencia exigida.
  4. Descripción detallada del sistema estructural.
  5. Selección del método de comprobación.
  6. Incorporación de ensayos o cálculos.
  7. Especificación de los productos de protección contra incendios.
  8. Procedimiento de ejecución.
  9. Plan de control de calidad.
  10. Certificados finales de instalación.

Esta metodología facilita la revisión por parte de los organismos de control, direcciones facultativas y entidades de inspección, además de reducir incidencias durante el visado del proyecto.

La justificación de una resistencia al fuego R-90 o R-120 exige una metodología técnica rigurosa basada en la normativa vigente de protección contra incendios y en una documentación completamente trazable. La memoria del proyecto debe demostrar, de forma objetiva, cuál es la exigencia aplicable, qué sistema estructural se ha seleccionado y mediante qué procedimiento se acredita que alcanzará la clasificación requerida durante un incendio.

La combinación de criterios normativos, ensayos certificados, cálculos conforme a los Eurocódigos, fichas técnicas, control de ejecución y verificación final en obra garantiza que la solución proyectada responda a las condiciones reales de la protección contra incendios. Una memoria técnicamente completa no solo facilita el proceso de revisión administrativa y el control por parte de organismos de inspección, sino que también aporta la seguridad jurídica y técnica necesaria para asegurar que la estructura mantendrá su capacidad portante durante el tiempo de resistencia al fuego exigido por la legislación vigente.