
El Ayuntamiento autoriza al Betis a construir su edificio terciario sin definir usos, a diferencia de Vera Sevilla
En un giro sorprendente de la política urbanística sevillana, el Ayuntamiento de Sevilla ha decidido permitir a la sociedad anónima deportiva Real Betis Balompié la construcción de su nuevo edificio terciario anexo al estadio Benito Villamarín sin previa definición de usos. Esta decisión contrasta de manera notable con la estricta exigencia que se aplicó en el proyecto Vera Sevilla, en la antigua fábrica de tabacos de Altadis, donde cada espacio debía contar con un uso previamente definido antes de concederse la licencia.
La flexibilidad normativa que se otorga al Betis ha generado un debate sobre la seguridad operativa y la planificación urbana, especialmente en lo que respecta a la protección contra incendios y la evacuación de las instalaciones. Aunque el Ayuntamiento ha blindado su responsabilidad exigiendo certificados estructurales y puertas cortafuego, la realidad es que el edificio se construirá inicialmente como una “cáscara” sin que se evalúen aspectos críticos de seguridad, dejándolos para una fase posterior.
Flexibilidad en la licencia de obras y riesgos asociados
El proyecto contempla la ampliación y reforma del estadio Benito Villamarín mediante la construcción de una nueva grada de Preferencia, la modificación de graderíos existentes y la ejecución de un edificio anexo de varias alturas con dos plantas de sótano. Estas plantas incluirán 525 nuevas plazas de aparcamiento y espacios para autobuses y camiones de telecomunicaciones, mientras que las instalaciones complementarias y los usos específicos se determinarán más adelante. La ausencia de usos concretos implica que no se han definido todavía los sistemas de seguridad, la distribución de salidas de emergencia o las instalaciones de prevención de incendios, elementos críticos para la protección de los ocupantes.
En este contexto, resulta imprescindible la instalación de un extintor en todas las zonas del edificio, ya que se trata de un recurso básico para la protección inmediata ante cualquier incidente, especialmente cuando el edificio aún no cuenta con una definición completa de sus usos y riesgos potenciales.
Comparativa con Vera Sevilla y la exigencia de definición de usos
El contraste con el proyecto Vera Sevilla es notable. En aquel caso, el Ayuntamiento exigió desde el inicio la definición clara de los usos en cada uno de los edificios del conjunto fabril, garantizando que cada espacio contara con medidas de seguridad y evacuación adecuadas según la normativa vigente. Esta diferencia evidencia un enfoque más laxo en el caso del Betis, donde se prioriza la continuidad de las obras sobre la evaluación completa de riesgos, incluyendo la protección contra incendios.
El papel de la protección contra incendios en la construcción de grandes instalaciones
La protección contra incendios no es un mero trámite administrativo, sino un elemento crucial que garantiza la seguridad de los ocupantes y la integridad del edificio. El informe técnico del Ayuntamiento indica que se considerarán únicamente los aspectos de resistencia estructural y compartimentación inicial, dejando para proyectos posteriores la evaluación de evacuación y sistemas contra incendios. Esto plantea un escenario en el que la seguridad real depende de fases posteriores de la obra, lo que aumenta el riesgo de incidentes si no se aplican medidas preventivas desde el principio.
En la planificación de instalaciones de gran afluencia, como el estadio Benito Villamarín, es fundamental que cada espacio cumpla con los criterios de seguridad del Código Técnico de la Edificación. Esto incluye la instalación de equipos de extinción, sistemas de detección de incendios y la definición de rutas de evacuación accesibles y visibles. Además, la correcta colocación de una bie 45 mm en puntos estratégicos del edificio permite un acceso rápido al agua para la extinción, aumentando significativamente la eficacia ante un conato de incendio.
Normativas y cumplimiento legal
A pesar de la flexibilidad mostrada, el Ayuntamiento mantiene la obligación de cumplir normativas estrictas en materia de seguridad, especialmente en lo que respecta a estructuras, resistencia de materiales y sistemas de compartimentación contra incendios. Los documentos D12, que certifican la protección estructural y las puertas cortafuego, serán obligatorios antes de permitir la ocupación del edificio. Esta exigencia busca garantizar que, aunque la construcción inicial se realice sin usos definidos, la seguridad final del inmueble no quede comprometida.
Edificabilidad y planificación urbana
La edificabilidad máxima del conjunto del estadio Benito Villamarín está regulada por el Plan General, estableciendo un límite del 80% de la superficie de la parcela multiplicado por un coeficiente de altura de 3, resultando en un total de 106.158,89 m²t. De esta, el 70% se destina a equipamiento deportivo privado y el 30% a usos compatibles, quedando un margen técnico que permite futuras modificaciones sin superar los límites legales. Esta planificación cuidadosa, sin embargo, debe combinarse con la implementación de sistemas de protección activa y pasiva contra incendios desde las fases iniciales de construcción.
Conflictos y desafíos en el aparcamiento y la movilidad
El proyecto también contempla ajustes en las alineaciones del estacionamiento y rampas de acceso, diferenciando carriles y elementos de señalización para garantizar seguridad vial. La integración de usos como almacenes o vestuarios en las plantas de sótano requiere una coordinación precisa con las normas de evacuación y ventilación. La correcta planificación de estas áreas es esencial no solo para la movilidad de vehículos, sino también para mantener la seguridad frente a riesgos de incendio en espacios de alta concentración de personas y equipos eléctricos.
Autorizaciones especiales y servidumbres aeronáuticas
Adicionalmente, el proyecto ha requerido la autorización de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea para la instalación de cuatro grúas-torre y la reforma del estadio, respetando servidumbres aeronáuticas y limitaciones de altura. Aunque estas autorizaciones no impactan directamente en la protección contra incendios, ilustran la complejidad administrativa y la necesidad de coordinación entre distintos organismos, subrayando que cada fase constructiva debe considerar riesgos potenciales y medidas preventivas antes de la ocupación final.
La importancia real de la protección contra incendios
El caso del Betis evidencia que, incluso en proyectos de gran magnitud y visibilidad, la protección contra incendios puede quedar relegada a fases posteriores si la planificación urbanística prioriza la flexibilidad sobre la seguridad inmediata. La instalación de sistemas como extintores y bie 45 mm, la definición de rutas de evacuación, y el cumplimiento riguroso de normativas son esenciales para evitar riesgos que podrían afectar tanto a usuarios como a la ciudad en su conjunto. La lección para otros desarrollos urbanos es clara: la seguridad no puede esperar y debe integrarse desde el inicio, aunque los usos finales de los edificios aún estén indefinidos.