
Especialistas internacionales piden adaptar el CTE y DB-SI ante el aumento de incendios en edificios
El auge de los incendios en edificios no es una alarma pasajera: se trata de una tendencia global que demanda una respuesta inmediata y rigurosa. Expertos internacionales coinciden en que la actualización del Código Técnico de la Edificación (CTE) y del Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI) no puede esperar más. La incorporación de nuevos materiales, tecnologías y sistemas energéticos está transformando la forma en que se gestiona la protección contra incendios en nuestras ciudades.
La urgencia de adaptar la normativa frente a riesgos emergentes
El Observatorio de Nuevos Riesgos de Incendio (OBS) celebró recientemente en el Museo de Bomberos de Madrid un foro internacional que reunió a expertos de Londres, Hong Kong y Madrid. La jornada, titulada “La visión internacional de la seguridad en la edificación: riesgos de incendio en envolventes e interiores”, dejó claro que la evolución de la edificación exige revisar enfoques tradicionales.
Durante el encuentro, los profesionales coincidieron en que la próxima actualización del CTE y DB-SI es una oportunidad estratégica para reforzar la seguridad en edificios de todo tipo. En este contexto, las ignifugaciones se convierten en un elemento clave para proteger la vida de los ocupantes y garantizar la integridad de las estructuras.
Materiales no combustibles y ensayos a gran escala
Una de las recomendaciones más reiteradas fue la exigencia de utilizar materiales no combustibles en edificios de gran altura o con uso sensible, como hospitales, colegios y residencias. Asimismo, se destacó la importancia de los ensayos a gran escala para certificar la resistencia de sistemas constructivos ante incendios de gran magnitud.
En paralelo, los expertos señalaron la necesidad de prestar especial atención a instalaciones fotovoltaicas y sistemas de almacenamiento energético (BESS), cuya incorporación masiva supone un riesgo emergente que no puede ser ignorado. Para garantizar la seguridad integral, estas medidas deben contemplarse desde la fase de diseño hasta la instalación y mantenimiento.
Asimismo, la actualización normativa debería incorporar estrategias que fortalezcan la cultura de prevención en la ciudadanía, garantizando que propietarios y comunidades comprendan la importancia de la protección contra incendios y las medidas concretas para reducir riesgos. En este sentido, las ignifugaciones Barcelona destacan por su papel en la educación y concienciación sobre la seguridad activa y pasiva en edificios.
El papel de la transición energética en los riesgos de incendio
La transición hacia energías renovables introduce desafíos inéditos. Andrés Pedreira, director del OBS, subrayó que las instalaciones fotovoltaicas y baterías de almacenamiento representan riesgos que deben ser contemplados en la normativa actualizada. La combinación de sistemas energéticos modernos con materiales tradicionales puede generar escenarios de propagación del fuego que requieren un enfoque multidisciplinar.
Los expertos coincidieron en que los nuevos riesgos no son solo estructurales sino también operativos. Por ejemplo, durante incendios en edificios con envolventes complejas, el acceso de bomberos y la evacuación de ocupantes se complican significativamente. José Torero, del University College London, recordó que lecciones como las del incendio de la Torre Grenfell evidencian la necesidad de revisar procedimientos de certificación de materiales y sistemas.
Por lo tanto, las ignifugaciones Madrid juegan un papel crucial, aplicando soluciones que combinan protección pasiva y activa, reforzando la resistencia al fuego y minimizando los riesgos para ocupantes y estructuras.
Edificios de alto riesgo: hospitales, residencias y centros educativos
La jornada destacó la urgencia de actualizar los criterios de seguridad para edificios de alto riesgo. En hospitales, residencias de mayores o colegios, la evacuación segura y la protección de ocupantes requiere protocolos específicos que integren tanto tecnología como formación del personal.
Expertos internacionales subrayaron que el CTE y DB-SI deben contemplar no solo medidas estructurales sino también estrategias de planificación y gestión de riesgos. Esto incluye simulaciones de evacuación, sistemas de alarma avanzados y planes de contingencia que se ajusten a cada tipo de edificio.
Además, el OBS destacó la importancia de crear redes sectoriales para impulsar cambios normativos. Con la participación de 24 entidades, incluyendo organismos de bomberos, ingenieros, aseguradoras y expertos en protección contra incendios, se busca promover un enfoque integral y coordinado que garantice la eficacia de las medidas de prevención y respuesta.
Concienciación y formación ciudadana
La preocupación social por los riesgos de incendio es alta. Datos recientes muestran que el 91% de los ciudadanos españoles teme la presencia de materiales combustibles en edificios y que nueve de cada diez cuestionan la seguridad de sus viviendas. Esta realidad evidencia que la actualización normativa debe ir acompañada de campañas educativas y formación especializada para propietarios y comunidades.
La combinación de normativa actualizada, materiales ignífugos, sistemas de protección activos y formación ciudadana es la única forma de garantizar que la prevención de incendios sea efectiva y sostenible a largo plazo.
La protección contra incendios como prioridad global
Los expertos internacionales coinciden: actualizar el CTE y DB-SI no es un lujo, sino una necesidad imperiosa ante el aumento de incendios en edificios. La integración de soluciones ignífugas, ensayos a gran escala, vigilancia de sistemas energéticos emergentes y formación ciudadana es imprescindible para proteger vidas y estructuras.
La protección contra incendios ha dejado de ser un complemento opcional para convertirse en un pilar esencial de la edificación moderna. Ignorar estas recomendaciones comprometería no solo la seguridad de los ocupantes, sino también la resiliencia de las ciudades frente a emergencias de gran escala.
El futuro de la seguridad en la edificación depende de decisiones valientes y de la colaboración entre administraciones, ingenieros, arquitectos, empresas especializadas en ignifugaciones y la sociedad en general. Solo así se podrá garantizar un entorno urbano seguro y preparado para los desafíos del siglo XXI.