
Incendios y explosiones en viviendas en España: la mortalidad desciende un 3,4 % en 2025
Los incendios y explosiones en España provocaron 226 fallecimientos durante 2025, un 3,4 % menos que el año anterior. De estas víctimas, 165 perdieron la vida en siniestros ocurridos en viviendas, una cifra que vuelve a situar la seguridad doméstica entre las principales preocupaciones de la protección contra incendios.
El descenso de la mortalidad representa una evolución favorable, pero no elimina una realidad incómoda: seguimos perdiendo vidas en incendios que, en determinadas circunstancias, podrían haberse detectado antes o cuyas consecuencias podrían haberse reducido mediante medidas preventivas adecuadas.
Desde una perspectiva de prevención, consideramos fundamental reforzar la seguridad en los hogares mediante instalaciones eléctricas revisadas, sistemas de detección temprana y equipos de primera intervención. Disponer de un extintor 6 kg ABC correctamente instalado y mantenido puede ayudar a controlar determinados conatos, siempre que su utilización no comprometa la evacuación.
226 fallecidos por incendios y explosiones en España durante 2025
El balance nacional de 2025 recoge 226 víctimas mortales por incendios y explosiones, frente a una cifra superior registrada durante el ejercicio precedente. La reducción interanual del 3,4 % constituye el principal indicador de evolución disponible. Sin embargo, debemos distinguir entre el descenso general de fallecimientos y la situación específica de las viviendas. Los datos publicados no permiten confirmar que la mortalidad residencial haya experimentado exactamente la misma reducción.
De las 226 personas fallecidas, 165 murieron en viviendas. Esto significa que aproximadamente el 73 % de las víctimas mortales del balance nacional se concentraron en inmuebles residenciales. Esta proporción demuestra la importancia de abordar la prevención doméstica como una prioridad de seguridad, sin limitar las actuaciones a establecimientos industriales, comercios o edificios públicos.
Por qué los incendios en viviendas siguen causando tantas muertes
Los incendios domésticos pueden desarrollarse rápidamente cuando coinciden materiales combustibles, fuentes de ignición y condiciones que favorecen la propagación del humo. Un incidente inicialmente localizado puede convertirse en una emergencia grave antes de que los ocupantes comprendan lo que está ocurriendo. Entre los riesgos habituales encontramos las instalaciones eléctricas deterioradas, los aparatos de calefacción utilizados incorrectamente, los descuidos durante la preparación de alimentos y la acumulación de materiales inflamables.
También debemos considerar las características del inmueble: distribución interior, ventilación, materiales constructivos, compartimentación y posibilidades de evacuación. Por eso defendemos que la seguridad residencial no debe depender exclusivamente de la intervención de los bomberos. La prevención comienza mucho antes, mediante revisiones periódicas, hábitos responsables y disponibilidad de extintores adecuados para los riesgos existentes.
La intoxicación por humo, uno de los principales peligros
Uno de los aspectos más preocupantes del balance de incendios es que siete de cada diez víctimas mortales de incendios fallecieron por intoxicación, según la información difundida. Este porcentaje corresponde a las víctimas de incendios y no debe extrapolarse automáticamente al conjunto de fallecimientos por explosiones ni exclusivamente a los siniestros residenciales.
El humo contiene gases y partículas peligrosas que pueden afectar rápidamente a la respiración y a la capacidad de reacción. Entre ellos destaca el monóxido de carbono, un gas especialmente peligroso porque resulta imperceptible para los sentidos. La inhalación de productos tóxicos de combustión puede provocar desorientación, pérdida de consciencia y dificultades para escapar, incluso cuando las llamas todavía no han alcanzado directamente a los ocupantes.
Esta circunstancia explica por qué la detección temprana constituye una de las medidas más importantes para proteger vidas. Ganar unos segundos puede resultar decisivo para abandonar una vivienda antes de que las condiciones interiores sean insostenibles.
Detectores de humo homologados: una medida esencial de prevención
La instalación de dispositivos de detección permite advertir de la presencia de humo antes de que el incendio alcance una fase avanzada. Su utilidad resulta especialmente relevante durante la noche, cuando las personas duermen y pueden tardar más en identificar una emergencia.
En este contexto, los detectores de humo homologados representan una solución técnica que debe seleccionarse según las características de cada instalación, su compatibilidad con el sistema de alarma y la normativa aplicable.
Para viviendas particulares, debemos diferenciar los detectores autónomos de los dispositivos destinados a sistemas convencionales o direccionables de detección de incendios. Los equipos autónomos adecuados para uso doméstico deben cumplir los requisitos correspondientes, entre ellos la norma UNE-EN 14604 cuando resulte aplicable.
Recomendamos comprobar periódicamente su funcionamiento, mantenerlos libres de suciedad y sustituir las baterías o los dispositivos siguiendo las instrucciones del fabricante.
Un detector no extingue las llamas, pero puede proporcionar el aviso necesario para iniciar una evacuación segura.
La protección contra incendios en viviendas necesita un enfoque preventivo
El descenso de fallecimientos durante 2025 no debería interpretarse como una razón para reducir las medidas de seguridad. Al contrario, consideramos que las 165 muertes registradas en viviendas justifican seguir avanzando en prevención, información y equipamiento. Una estrategia eficaz debe combinar la reducción de riesgos, la detección, la capacidad de respuesta inicial y la evacuación. La seguridad también depende del conocimiento de los ocupantes. Saber cómo actuar ante un incendio, reconocer cuándo resulta peligroso intentar extinguirlo y comprender la importancia de mantener despejadas las salidas son aspectos esenciales.
Desde el ámbito especializado, plataformas como seguridadproteccioncontraincendios.es permiten profundizar en cuestiones relacionadas con los equipos de protección, las medidas preventivas y la seguridad frente al fuego.
Debemos insistir en que la prevención no consiste únicamente en comprar dispositivos. También exige seleccionar correctamente los equipos, instalarlos donde corresponda y garantizar su conservación.
Qué medidas podemos adoptar para reducir los incendios domésticos
Revisar las instalaciones eléctricas
Las instalaciones deterioradas, los enchufes sobrecargados y los aparatos defectuosos pueden originar situaciones peligrosas. Conviene revisar periódicamente el estado de cables, conexiones y cuadros eléctricos, recurriendo a profesionales habilitados cuando sea necesario. Debemos evitar conectar numerosos equipos de gran consumo a una misma regleta y utilizar dispositivos eléctricos que presenten daños visibles.
Extremar la precaución en cocinas
Las cocinas reúnen fuentes de calor, aceites y materiales combustibles. Nunca debemos abandonar una sartén con aceite calentándose ni colocar textiles cerca de los fogones. Si se incendia aceite de cocina, no debemos utilizar agua para apagarlo. Cuando resulte seguro, puede interrumpirse el aporte de calor y cubrirse un recipiente pequeño con una tapa adecuada. Si el fuego se extiende, debemos evacuar y avisar al 112.
Para determinados riesgos relacionados con aceites y grasas de cocina existen extintores específicos de clase F.
Mantener despejadas las vías de evacuación
Pasillos, puertas y escaleras deben permanecer libres de obstáculos. En edificios residenciales, la acumulación de objetos en zonas comunes puede dificultar la salida de los ocupantes y la intervención de los servicios de emergencia. También resulta conveniente conocer las salidas disponibles y establecer pautas básicas de actuación para todos los miembros del hogar.
Extintores domésticos: qué características debemos valorar
Los extintores portátiles permiten intervenir sobre determinados incendios incipientes, siempre que exista una vía de escape segura y el usuario conozca su funcionamiento. Los modelos de polvo ABC están diseñados para actuar sobre fuegos de materiales sólidos, líquidos inflamables y determinados incendios relacionados con gases, según sus características y clasificación. Sin embargo, ningún extintor es adecuado para todos los riesgos. En instalaciones eléctricas debe respetarse la información del fabricante y, en incendios de aceites de cocina, utilizarse un agente apropiado para fuegos de clase F.
Al seleccionar un equipo debemos valorar su eficacia certificada, peso, accesibilidad, instrucciones de uso y condiciones de mantenimiento. El extintor debe situarse en un lugar visible, accesible y alejado de puntos donde un incendio pueda impedir alcanzarlo.
Ante un fuego desarrollado, humo abundante o ausencia de una salida segura, la prioridad siempre será evacuar, cerrar las puertas si puede hacerse sin riesgo y contactar con emergencias.
Personas mayores y colectivos vulnerables ante incendios residenciales
La prevención adquiere especial importancia en viviendas ocupadas por personas mayores, menores o personas con movilidad reducida. Las dificultades de desplazamiento, determinadas limitaciones sensoriales o la necesidad de asistencia pueden complicar la evacuación durante una emergencia. Por ello, consideramos necesario adaptar las medidas de seguridad a las circunstancias de cada hogar, incorporando sistemas de aviso perceptibles y procedimientos de evacuación realistas.
En edificios donde residan personas que necesiten ayuda, resulta conveniente prever cómo solicitar asistencia sin retrasar la salida del resto de ocupantes. Las estadísticas generales de 2025 no ofrecen, en la información facilitada, un desglose suficiente para determinar cuántas víctimas pertenecían a estos colectivos. No obstante, su protección constituye una cuestión fundamental dentro de cualquier estrategia preventiva.
Qué establece la normativa española de protección contra incendios
En España, la protección contra incendios se articula mediante diferentes disposiciones que dependen del uso del edificio, las características de la instalación y los equipos empleados. El Código Técnico de la Edificación, mediante su Documento Básico de Seguridad en caso de Incendio (DB-SI), establece exigencias aplicables a los edificios incluidos en su ámbito.
Por su parte, el Real Decreto 513/2017 regula las instalaciones de protección activa contra incendios comprendidas en el Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI). Debemos distinguir entre las obligaciones reglamentarias de cada edificio y las medidas adicionales que pueden adoptarse voluntariamente para mejorar la seguridad doméstica.
No todas las viviendas tienen idénticas exigencias de instalación de extintores o detectores. Estas dependen de la normativa aplicable, la configuración del inmueble y, cuando corresponda, las disposiciones autonómicas.
Cómo actuar cuando se declara un incendio en una vivienda
La reacción durante los primeros instantes puede condicionar las consecuencias del siniestro. Si detectamos un incendio, debemos alertar a las personas presentes y valorar inmediatamente la posibilidad de abandonar el inmueble. No debemos atravesar zonas inundadas de humo ni regresar al interior para recuperar pertenencias. Cuando sea posible, cerraremos las puertas al salir para limitar la propagación del fuego y del humo.
Si el incendio impide abandonar la vivienda, debemos refugiarnos en una estancia segura, cerrar la puerta, reducir la entrada de humo y comunicar nuestra ubicación al 112. En edificios de varias plantas, no debemos utilizar ascensores durante un incendio. La utilización de un extintor únicamente debe contemplarse ante un conato pequeño, con una salida garantizada y sin exponernos a gases peligrosos.
El descenso del 3,4 % en 2025 no elimina el riesgo de incendios en viviendas
El balance nacional presenta una reducción de la mortalidad, pero mantiene una cifra de fallecimientos que exige atención. Las 226 víctimas mortales por incendios y explosiones, de las cuales 165 fallecieron en viviendas, reflejan la persistencia de un problema de seguridad pública. Para interpretar correctamente su evolución necesitamos estadísticas desglosadas por tipo de inmueble, causa, edad de las víctimas, territorio y circunstancias del siniestro.
También debemos conocer el número total de incidentes, porque una reducción de víctimas mortales no demuestra necesariamente que se hayan producido menos incendios. Desde nuestra perspectiva, el objetivo debe ir más allá de celebrar una disminución porcentual: necesitamos viviendas mejor preparadas, ocupantes informados y sistemas de prevención eficaces.
La protección contra incendios no comienza cuando aparecen las llamas, sino cuando adoptamos las medidas necesarias para evitar que una emergencia termine convirtiéndose en una tragedia.