
La catedral del anuncio de Aquarius cierra por falta de licencia: un ejemplo de la importancia de las licencias de actividad
En Mejorada del Campo, un municipio que pocas veces acapara titulares nacionales, ha cerrado sus puertas la catedral del anuncio de Aquarius, un edificio que durante décadas fue símbolo de la tenacidad y la creatividad individual de Justo Gallego, un hombre que levantó con sus propias manos un templo monumental. Sin embargo, a pesar de su fama, su valor cultural y el magnetismo turístico que llegó a alcanzar gracias a la publicidad de Aquarius, la obra jamás contó con las licencias de actividad y permisos urbanísticos imprescindibles para operar de manera legal.
El cierre, decretado por el Ayuntamiento de Mejorada del Campo, pone sobre la mesa la absoluta necesidad de cumplir con la normativa vigente: declaraciones responsables, licencias de apertura, licencias de obras y cualquier trámite relacionado con la legalidad urbanística. No importa que se trate de un proyecto emblemático o de una construcción con décadas de historia; la ley es clara y exige que cualquier espacio abierto al público cumpla con los requisitos técnicos, de seguridad y administrativos necesarios.
Es importante destacar que tramitar una licencia de apertura no es un mero trámite burocrático, sino un salvavidas legal para cualquier iniciativa pública o cultural. La falta de este permiso expone a la organización responsable a sanciones, cierres preventivos y a la imposibilidad de realizar actividades que impliquen afluencia de público.
El origen de la catedral y la singularidad de su construcción
La catedral fue iniciada en los años 60 por Justo Gallego, un agricultor y antiguo aspirante a monje, sobre un terreno familiar. Durante más de cincuenta años, levantó columnas, cúpulas, vidrieras y escalinatas empleando materiales reciclados, sin arquitecto ni proyecto técnico, y completamente al margen de cualquier licencia urbanística. Este edificio, que llegó a ser conocido como la “Catedral de la Fe”, alcanzó notoriedad internacional gracias a un anuncio de Aquarius, convirtiéndose en un ejemplo de determinación y creatividad individual.
Pero la notoriedad no sustituye a la legalidad. Aunque Justo Gallego donó el inmueble a la ONG Mensajeros de la Paz en 2021, con la intención de que continuaran su labor y mantuvieran el espacio abierto al público, la ausencia de permisos ha sido un obstáculo insalvable. La organización ha podido gestionar visitas, exposiciones y actividades multiconfesionales, pero siempre con la espada de Damocles de la falta de regularización técnica sobre sus cabezas.
Conviene resaltar que la licencia apertura no solo garantiza la legalidad del espacio, sino que certifica que la construcción cumple con todas las normativas: seguridad estructural, accesibilidad, protección contra incendios y salubridad. Sin esta licencia, cualquier actividad pública o cultural se convierte en un riesgo legal, económico y, en algunos casos, físico.
La clausura: un acto preventivo basado en normativa
El Ayuntamiento ha dictado la orden de clausura por un motivo inequívoco: el edificio nunca ha contado con licencia de obras, licencia de actividad ni visado de proyecto técnico. Los técnicos municipales califican la construcción como irregular, subrayando riesgos potenciales en escaleras, forjados y otros elementos estructurales que podrían comprometer la seguridad de visitantes y trabajadores.
La situación se agravó recientemente cuando una fundación consultó para organizar una exposición de arte en la catedral. Al revisar los permisos, los técnicos municipales confirmaron que no existía ningún trámite de legalización en curso, lo que motivó un procedimiento administrativo que culminó con la clausura. Este episodio evidencia de manera contundente cómo incluso actividades culturales legítimas pueden verse bloqueadas por la ausencia de licencias imprescindibles.
Licencias de actividad y declaraciones responsables: la base de cualquier proyecto abierto al público
La catedral de Justo se ha convertido en un caso paradigmático de la relevancia de cumplir con la legislación vigente en materia de urbanismo y actividades abiertas al público. No se trata únicamente de formalidades: las licencias de actividad y las declaraciones responsables son herramientas que aseguran que el espacio cumple con criterios técnicos y de seguridad fundamentales. Un proyecto irregular, por más icónico o simbólico que sea, está siempre expuesto a cierres y sanciones administrativas.
Es crucial mencionar la licencia actividad como el permiso que legitima la función del inmueble y permite organizar actividades, exposiciones y visitas sin riesgo de incurrir en ilegalidades. La licencia de actividad no solo protege a la organización frente a inspecciones y sanciones, sino que certifica que el espacio es seguro y apto para el uso público.
El dilema de la innovación frente a la normativa
La catedral del anuncio de Aquarius ejemplifica la tensión entre la creatividad individual y la obligación de cumplir con la normativa. Justo Gallego creó un icono cultural sin precedentes, pero al margen de la legalidad urbanística. La sociedad admira su obra, los medios la han ensalzado y el anuncio de Aquarius la popularizó, pero ninguna de estas razones sustituye los requisitos administrativos que protegen a visitantes y trabajadores.
Este caso sirve de advertencia: cualquier proyecto cultural, social o empresarial que implique la afluencia de personas debe tramitar sus licencias de apertura y obras desde el inicio. La ausencia de permisos puede derivar en cierres preventivos, paralización de actividades y problemas legales que incluso el proyecto más famoso no puede eludir.
El futuro de la catedral y la regularización legal
Mensajeros de la Paz mantiene su intención de regularizar la catedral, aportando documentación y colaborando con el Ayuntamiento para que la obra pueda reabrir al público. Sin embargo, este proceso requiere un proyecto técnico completo, informes de seguridad, estabilidad y salubridad, y la obtención de todas las licencias necesarias. Hasta entonces, la catedral permanece clausurada, rodeada de vallas, recordando que la legalidad es tan importante como la inspiración y la fe que motivaron su construcción.
El caso de la catedral de Justo no solo refleja la importancia de contar con las licencias de apertura, licencias de obras y declaraciones responsables, sino que también resalta cómo la falta de estos permisos puede poner en riesgo la viabilidad de proyectos que trascienden lo cultural y lo simbólico. En la actualidad, las normativas de urbanismo, edificación y seguridad son imprescindibles para cualquier iniciativa abierta al público.
La lección de Mejorada del Campo
La clausura de la catedral del anuncio de Aquarius es una llamada de atención para todas las organizaciones, emprendedores y administraciones: no existe proyecto demasiado grande o famoso que pueda obviar la normativa. Las licencias de actividad, licencias de apertura, licencias de obras y declaraciones responsables son más que trámites; son la garantía de seguridad, legalidad y sostenibilidad de cualquier espacio público. El ejemplo de Justo Gallego y su catedral nos recuerda que incluso los sueños más ambiciosos deben fundarse en la legalidad para perdurar en el tiempo.