Incendio en Alicante deja 25 familias evacuadas y 10 asistidos

Incendio en Alicante deja 25 familias evacuadas y 10 asistidos: la alarma sobre la protección contra incendios

El pasado lunes por la mañana, un incendio en Alicante ha dejado consternada a la ciudad tras obligar al desalojo de 25 familias y la asistencia de diez personas, entre vecinos y policías nacionales, debido a la inhalación de humo. Los hechos ocurrieron en el histórico y degradado barrio Miguel Hernández, antiguo José Antonio, afectando a un conjunto de viviendas públicas cuya estructura presenta más de siete décadas de historia.

La alarma se activó antes de las siete de la mañana cuando los primeros vecinos escucharon explosiones y observaron columnas de humo que se elevaban desde la planta superior de un inmueble situado en la calle Pavía. La rápida propagación del fuego, favorecida por la composición de los techos de cañizo y el viento matinal, provocó el derrumbe parcial de cinco viviendas. Cuatro vecinos y seis policías fueron atendidos por inhalación de humo, lo que subraya la vulnerabilidad de edificios antiguos frente a los incendios.

Rescate y atención de los afectados: la intervención de emergencias

Los primeros en llegar al lugar fueron tres patrullas de la Policía Nacional, quienes realizaron labores de rescate y desalojaron a los vecinos atrapados en la tercera planta, donde se inició el fuego. Entre ellos, una mujer mayor y un matrimonio con problemas de movilidad fueron evacuados en medio de explosiones y caída de cascotes. La asistencia médica se llevó a cabo mediante ambulancias del SAMU y SVB, atendiendo a seis personas que posteriormente fueron trasladadas a distintos hospitales de Alicante.

El trabajo coordinado entre bomberos, Policía Local, Cruz Roja y técnicos municipales permitió controlar el fuego después de varias horas. Sin embargo, la magnitud del siniestro pone de relieve la importancia real de la protección contra incendios en edificios residenciales, especialmente en aquellos que no han sido modernizados en décadas. Contar con un extintor polvo abc 6 kg accesible puede marcar la diferencia en los primeros minutos de un incendio, evitando su propagación y salvando vidas.

Impacto estructural y realojos: la respuesta institucional

El alcalde de Alicante, Luis Barcala, y el conseller de Presidencia, José Luis Díez, supervisaron personalmente la situación, comprometiéndose a realojar provisionalmente a las familias afectadas en hostales y en el Centro de Atención de Urgencia Social (CAUS). El edificio número 6 de la calle Pavía quedó prácticamente inhabitable, mientras que el número 4 sufrió una sobrecarga de agua que impide la evaluación inmediata de su estado. En total, 36 viviendas resultaron afectadas, evidenciando el riesgo de la antigüedad de las construcciones frente a emergencias de fuego.

La rápida intervención del Ayuntamiento y la Generalitat incluyó la distribución de productos de primera necesidad y la organización de realojos temporales. Esta situación vuelve a poner sobre la mesa la pregunta crítica: ¿por qué los edificios no disponen de bocas de incendio equipada?. La falta de sistemas de protección activa en muchos edificios antiguos limita la capacidad de los vecinos y servicios de emergencia para controlar el fuego y reduce significativamente la seguridad de los residentes.

Prevención y la fragilidad de los edificios antiguos

El barrio Miguel Hernández, con viviendas de más de 70 años y tejados de cañizo, evidencia cómo la falta de mantenimiento y la antigüedad estructural incrementan el riesgo ante incendios. Las estufas, como la que presuntamente originó el siniestro, son un elemento común en viviendas antiguas y requieren supervisión y medidas preventivas estrictas. En paralelo, el desconocimiento o descuido de normas de seguridad contra incendios, unido a la ausencia de medios de extinción internos, genera escenarios de alta vulnerabilidad.

En este contexto, se hace evidente que no basta con contar con planes de evacuación: la protección pasiva (materiales ignífugos, compartimentación) y activa (extintores, sistemas de detección y alarma, bocas de incendio) es esencial. Solo una integración coherente de ambos elementos puede reducir el riesgo de daños humanos y materiales ante un incendio.

Coordinación de emergencias y protocolos de actuación

El Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU) fue alertado a las 6:45 h, movilizando equipos sanitarios para atender a vecinos intoxicados por humo. Los bomberos desplegaron un operativo de más de veinte profesionales, mientras la Policía Local cortaba el tráfico y gestionaba la seguridad en la zona. La coordinación interinstitucional permitió contener el siniestro y facilitar la evacuación segura, pero resalta la necesidad de que los edificios cuenten con medidas internas que permitan la actuación inmediata de los residentes y servicios de emergencia.

La atención a los afectados también incluyó asistencia alimenticia, suministro de agua y detección de necesidades especiales como alimentación infantil o ropa. Cruz Roja y Servicios Sociales del Ayuntamiento trabajaron para garantizar que las familias desalojadas recibieran apoyo integral hasta su realojo. Estos procedimientos subrayan la importancia de protocolos claros y la formación de personal para la gestión de emergencias en contextos urbanos densos.

El incendio como alerta sobre la seguridad residencial

El suceso en Alicante evidencia que los incendios en edificios residenciales no son un riesgo abstracto: pueden derivar en tragedias humanas y daños materiales severos. La antigüedad de las construcciones, la falta de mantenimiento y la ausencia de información actualizada en noticias sobre inspecciones periódicas de seguridad generan un escenario crítico. Cada vivienda antigua sin sistemas de protección activa es un riesgo potencial que puede afectar no solo a sus ocupantes, sino a todo el entorno urbano.

La educación de los vecinos sobre medidas preventivas, el mantenimiento de instalaciones eléctricas y de calefacción, y la disponibilidad de medios de extinción portátiles son factores determinantes. Contar con extintores estratégicamente ubicados, detectores de humo en funcionamiento y sistemas de alarma conectados a servicios de emergencia reduce de manera significativa la probabilidad de daños graves.

Seguridad integral y concienciación ciudadana

Este incendio en Alicante debe servir como llamado de atención sobre la urgente necesidad de protección contra incendios en viviendas residenciales. La combinación de materiales antiguos, sistemas de calefacción tradicionales y la falta de mantenimiento genera riesgos graves que pueden evitarse con una planificación adecuada, inspecciones regulares y la instalación de medios de extinción y detección eficaces.

Es imprescindible que propietarios, administraciones y vecinos trabajen de manera coordinada para implementar medidas de seguridad activas y pasivas, así como fomentar la educación y la concienciación ciudadana sobre la prevención de incendios. Solo así se podrá garantizar que un siniestro como el ocurrido en la calle Pavía no vuelva a poner en riesgo vidas humanas ni provoque daños irreversibles en la estructura urbana.

La tragedia vivida por las familias del barrio Miguel Hernández pone de relieve la responsabilidad compartida de garantizar la seguridad en nuestros hogares. No se trata solo de cumplir con la normativa: se trata de proteger vidas, preservar bienes y crear comunidades resilientes ante emergencias que, desafortunadamente, pueden ocurrir en cualquier momento.