
Sobrevivir al miedo diario: vivir sobre un comercio que explotó como aquel bar de Suiza
Vivir sobre un comercio que sufrió una explosión es experimentar el miedo en primera persona, sentir cómo cada sonido, cada olor, cada vibración puede convertirse en un recordatorio de lo que podría volver a ocurrir. El caso de aquel bar de esquí en Suiza, cuya explosión devastó un edificio completo, nos enseña que la seguridad contra incendios no es un lujo, sino una necesidad vital. Hoy, más que nunca, es imprescindible comprender la importancia real de la protección contra incendios en la actualidad.
El momento que cambia vidas
La noche del 22 de junio de 2022, Cristóbal vivió un episodio que ningún vecino debería experimentar. En su piso de Calella, sobre una tienda de bicicletas y patinetes eléctricos, escuchó varias explosiones que, en un primer momento, confundió con la celebración de San Juan. Sin embargo, no eran petardos: una batería de litio en carga había estallado, provocando un incendio que llenó el edificio de humo negro y denso. Fue necesario evacuar preventivamente a 15 viviendas, mientras dos personas eran atendidas por inhalación de humo y una trasladada al hospital por precaución.
En situaciones como esta, la velocidad de reacción y la preparación del vecindario marcaron la diferencia entre un susto y una tragedia. Testigos en las terrazas alertaron a los vecinos, tocando timbres y evacuando el área. El olor a quemado se extendió rápidamente, recordando que un accidente de este tipo puede propagarse en segundos.
La lección es clara: la prevención es la clave. Contar con un extintor baterias litio adecuado y correctamente instalado puede significar la diferencia entre un incidente controlable y una tragedia irreparable. No se trata solo de cumplir la normativa, sino de proteger vidas.
El vacío de información y la inseguridad
Tras el incendio, Cristóbal comenzó a cuestionarse si el local bajo su vivienda cumplía con las medidas de seguridad exigidas para manipular baterías de litio. La falta de transparencia y de documentación clara incrementó su ansiedad. “Cuando te entra humo en casa, algo falla”, comenta. Los locales que cambian de actividad, pasando de souvenirs a baterías y patinetes, deben adaptarse a riesgos distintos y contar con sistemas de protección adecuados, incluyendo detección de incendios, sistemas automáticos y equipos de extinción.
Desde el verano de 2022, Cristóbal remitió numerosas solicitudes al Ayuntamiento de Calella, solicitando información sobre la licencia de actividad, inspecciones posteriores al incendio y las medidas de seguridad adoptadas. La comunicación, en muchos casos, fue escasa o inexistente. La incertidumbre sobre si el local cumplía las normativas generó tensión en toda la comunidad de vecinos.
El riesgo invisible: baterías de litio y fuego
El incendio del comercio subraya un riesgo cada vez más frecuente: las baterías de litio y su potencial explosivo. Estos dispositivos, presentes en bicicletas y patinetes eléctricos, requieren extintores específicos y procedimientos claros de seguridad. Un extintor litio bien seleccionado y ubicado puede contener un inicio de incendio antes de que se propague al resto del edificio.
Los riesgos no se limitan al fuego: el humo de baterías quemadas es altamente tóxico, y la exposición prolongada puede tener consecuencias graves para la salud. La prevención, por tanto, no es solo una medida legal, sino una obligación moral hacia quienes comparten espacios con actividades de alto riesgo.
Licencias de actividad y responsabilidad legal
La seguridad contra incendios no puede desvincularse de la legalidad. Cristóbal insiste en la necesidad de documentación clara y verificable. Una licencia de actividad no es un mero trámite: es la garantía de que el comercio cumple con las normativas de seguridad, desde la instalación eléctrica hasta los sistemas de alarma y extinción. La falta de control efectivo sobre estos aspectos incrementa la vulnerabilidad de los residentes y eleva el riesgo de tragedias similares a las del bar de Suiza.
En muchos casos, locales que cambian de actividad no adaptan sus instalaciones a los nuevos riesgos, como la manipulación de baterías o líquidos inflamables. Esta negligencia puede derivar en conflictos legales, sanciones y, lo más grave, incidentes que ponen en peligro vidas humanas.
Impacto psicológico y miedo cotidiano
El impacto de vivir sobre un comercio que explotó no se limita a los daños materiales. Cristóbal relata cómo sufrió ansiedad, insomnio y episodios de estrés postraumático durante más de un año. Cada ruido inesperado o olor extraño disparaba el miedo, recordándole la noche de la explosión. La protección contra incendios no solo salva edificios: salva la tranquilidad y la salud mental de quienes conviven cerca de riesgos potenciales.
La importancia de la protección activa y pasiva
La seguridad contra incendios debe ser integral. No basta con tener un extintor en la pared. Es fundamental contar con:
- Sistemas automáticos de detección y extinción en cocinas, locales comerciales y garajes.
- Extintores específicos para riesgos particulares, como baterías de litio, productos químicos o líquidos inflamables.
- Señalización clara y formación en uso de equipos de protección.
- Inspecciones periódicas por profesionales certificados para garantizar que todos los sistemas funcionan correctamente.
Invertir en estos sistemas es invertir en prevención, reduciendo la probabilidad de que un incidente menor se convierta en tragedia. La seguridad activa y pasiva debe complementarse con la concienciación de propietarios y vecinos sobre la importancia de cada medida.
El papel de las autoridades y organismos de control
El conflicto vivido por Cristóbal refleja la necesidad de una supervisión efectiva. La mediación del Síndic de Greuges de Catalunya mostró que, sin un canal de comunicación transparente, las medidas de seguridad pueden tardar años en aplicarse. La intervención de autoridades independientes garantiza que los intereses económicos no primen sobre la seguridad de los ciudadanos.
Los ayuntamientos y organismos competentes deben asegurar que cada local cuente con la documentación completa, la licencia de actividad vigente y sistemas de seguridad acordes al riesgo. Esto no solo protege a los residentes, sino que también aporta seguridad jurídica a los propietarios y empresarios responsables.
Prevención y cultura de seguridad
Más allá de la normativa, se requiere una verdadera cultura de seguridad. Los vecinos, propietarios y empleados deben recibir formación continua sobre prevención de incendios, uso de extintores y evacuación segura. La experiencia de Cristóbal demuestra que el miedo diario puede mitigarse con preparación, información clara y sistemas de protección eficientes.
El aprendizaje es contundente: la prevención salva vidas, protege propiedades y genera tranquilidad. Invertir en protección contra incendios no es un gasto, sino una estrategia de supervivencia y responsabilidad social.
La seguridad es una obligación compartida hoy día
Vivir sobre un comercio que explotó como aquel bar de Suiza es un recordatorio constante de que la seguridad no puede improvisarse. Cada medida cuenta: desde un extintor específico para baterías de litio hasta inspecciones periódicas, licencias claras y sistemas automáticos de detección y extinción. La protección contra incendios es la defensa más eficaz contra el miedo diario y los riesgos invisibles que acechan en nuestros edificios.
La lección final es inequívoca: prevenir, formar, inspeccionar y exigir transparencia no es opcional. Es la única manera de garantizar que la tragedia que vivieron otros no se repita, y que cada vecino pueda dormir tranquilo, sabiendo que la protección contra incendios es real y efectiva.