Franjas cortafuegos: requisitos, normativa contra incendios y mantenimiento

Las franjas cortafuegos son elementos fundamentales de la protección pasiva contra incendios cuando es necesario limitar la propagación del fuego entre sectores, plantas, fachadas, cubiertas, establecimientos o edificios próximos. Su función no consiste simplemente en incorporar un material resistente al fuego, sino en mantener unas prestaciones determinadas de integridad y aislamiento durante un tiempo concreto y conservar la continuidad de la solución constructiva.

Para determinar los requisitos de una franja cortafuegos no debemos aplicar una medida estándar a cualquier edificio. Primero debemos identificar el tipo de establecimiento, el elemento compartimentador al que acomete la franja, la configuración de fachada o cubierta y la normativa que resulte aplicable. En edificios sujetos al Código Técnico de la Edificación (CTE) debemos acudir al DB-SI Seguridad en caso de incendio, mientras que los establecimientos industriales están sujetos al Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales (RSCIEI) en los términos establecidos por su normativa de aplicación. El Ministerio mantiene actualmente ambos marcos dentro de su documentación oficial de seguridad contra incendios.

Qué es una franja cortafuegos y para qué sirve

Una franja cortafuegos es una solución constructiva diseñada para limitar la propagación del incendio a través de zonas en las que existe riesgo de transmisión del fuego hacia otro sector, planta, establecimiento o edificio.

Su importancia se encuentra especialmente en aquellos puntos donde diferentes elementos constructivos se encuentran entre sí. Un forjado que separa dos sectores puede desembocar en una fachada. Una medianera puede encontrarse con una cubierta. Dos edificios pueden estar muy próximos. Una cubierta puede continuar de un sector a otro.

En todos estos encuentros existe el riesgo de que el incendio encuentre una vía de propagación distinta de la prevista inicialmente mediante la compartimentación.

Por esta razón, una franja cortafuegos debe analizarse como parte de un sistema de protección pasiva, no como una pieza aislada. Entre sus aplicaciones podemos encontrar si acudimos a una empresa de tratamientos ignifugos:

  • Encuentros entre forjados y fachadas.
  • Separación entre sectores de incendio.
  • Encuentros de medianeras con cubiertas.
  • Separación entre establecimientos industriales.
  • Protección de zonas de fachada frente a propagación vertical u horizontal.
  • Soluciones específicas bajo cubiertas.
  • Encuentros entre edificios próximos.

Normativa de franjas cortafuegos: CTE DB-SI y RSCIEI

La primera decisión que debemos tomar antes de dimensionar o revisar una franja cortafuegos es determinar qué reglamento resulta aplicable.

Franjas cortafuegos según el Código Técnico de la Edificación

Para los edificios incluidos dentro del ámbito del CTE, la referencia fundamental es el DB-SI Seguridad en caso de incendio, y particularmente la sección SI 2, Propagación exterior, cuando analizamos la propagación del incendio por fachadas y cubiertas. El portal oficial del CTE mantiene el DB-SI y sus versiones actualizadas, incluyendo las modificaciones derivadas del Real Decreto 164/2025.

No debemos confundir, por tanto, una franja destinada a limitar la propagación exterior con cualquier revestimiento que tenga una determinada reacción al fuego.

La resistencia al fuego, la reacción al fuego, la geometría, la continuidad y la posición del elemento son conceptos diferentes.

Franjas cortafuegos en establecimientos industriales

En el caso de una nave industrial o establecimiento industrial, debemos revisar el Real Decreto 164/2025, de 4 de marzo, por el que se aprueba el nuevo Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales. Este reglamento contiene requisitos específicos para limitar la propagación exterior a través de fachadas y cubiertas.

El RSCIEI establece, entre otras condiciones, requisitos de resistencia al fuego para determinados elementos separadores y regula específicamente la propagación exterior horizontal y vertical a través de fachadas, así como la propagación por cubiertas.

Por eso, cuando revisemos una franja cortafuegos en una nave industrial, debemos comprobar el régimen normativo aplicable y no utilizar automáticamente una solución tomada de un edificio residencial o de una regulación anterior.

Requisitos de una franja cortafuegos en fachada

El encuentro entre un elemento compartimentador y una fachada es uno de los puntos más delicados de la protección pasiva. En el RSCIEI vigente, cuando un elemento constructivo que compartimenta sectores de incendio acomete a una fachada, se establecen condiciones específicas de resistencia al fuego para determinadas franjas de fachada. En el caso de propagación exterior vertical, cuando un forjado que compartimenta sectores de incendio acomete a la fachada, la resistencia al fuego exigida a esta franja puede ser, según el supuesto reglamentario, al menos el 50 % de la resistencia exigida al elemento compartimentador, con una altura mínima de 1 metro sobre el plano de fachada.

Este dato resulta especialmente importante porque demuestra por qué no debemos afirmar que todas las franjas cortafuegos tienen siempre las mismas dimensiones o la misma clasificación. En función de la configuración pueden intervenir:

  • La resistencia al fuego del forjado.
  • La resistencia al fuego de la fachada.
  • La posición del sector de incendio.
  • La geometría de las fachadas.
  • El ángulo entre planos exteriores.
  • La distancia entre zonas que no alcanzan la resistencia requerida.
  • La existencia de huecos.
  • La presencia de cámaras ventiladas.

En fachadas con determinadas configuraciones angulares, el RSCIEI establece incluso distancias de separación específicas para limitar la propagación horizontal.

Franjas cortafuegos en cubiertas

Las cubiertas requieren una atención especial porque pueden convertirse en una vía de propagación rápida del incendio, especialmente cuando existen materiales combustibles, lucernarios, instalaciones, paneles fotovoltaicos o continuidad constructiva entre sectores.

El RSCIEI establece que, cuando un elemento de compartimentación de sectores de incendio acomete a una cubierta, esta debe cumplir determinadas condiciones de resistencia al fuego en una franja de 1 metro de anchura repartida entre ambos sectores, con la resistencia exigida en función del elemento compartimentador. Para ello suele requerirse la colocación de un mortero ignífugo especializado.

También contempla soluciones alternativas para determinadas reformas de edificios existentes mediante una barrera horizontal de un metro de ancho situada por debajo de la cubierta, con condiciones específicas de colocación, resistencia y permanencia frente al posible colapso de partes de la cubierta.

Esto significa que no basta con pintar, proyectar o colocar una placa sobre una zona de cubierta y denominarla “franja cortafuegos”. La solución debe corresponder con un sistema que pueda justificar las prestaciones exigibles.

Encuentro entre fachada y cubierta: un punto crítico

El encuentro entre fachada y cubierta merece una revisión específica porque puede producirse propagación del incendio desde la cubierta hacia la fachada o en sentido contrario.

El RSCIEI regula este encuentro mediante relaciones entre la distancia horizontal de la cubierta y la altura de la fachada que debe presentar determinadas prestaciones de resistencia al fuego. La exigencia cambia en función de la geometría existente.

Además, en determinadas circunstancias se establecen requisitos para los materiales situados en las zonas de cubierta próximas a la fachada, incluidos elementos como:

  • Lucernarios.
  • Claraboyas.
  • Elementos de iluminación.
  • Elementos de ventilación.
  • Acabados exteriores.
  • Materiales de revestimiento.

Por tanto, cuando inspeccionemos una franja cortafuegos de cubierta, debemos revisar también qué elementos existen alrededor de ella.

Una franja aparentemente correcta puede perder eficacia si durante una reforma se incorpora un material o instalación que facilita la transmisión del incendio.

Materiales utilizados para construir franjas cortafuegos

[Probable] En función del proyecto y del sistema constructivo podemos encontrar diferentes soluciones de protección pasiva mediante ignifugaciones.

Entre las más habituales están:

Nervometal y morteros proyectados

[Probable] Los sistemas basados en mallas metálicas tipo nervometal y morteros resistentes al fuego pueden emplearse en determinadas soluciones constructivas. Sin embargo, no debemos valorar únicamente el nombre del material.

Hay que identificar el sistema completo, su espesor, soporte, fijaciones, condiciones de aplicación y clasificación obtenida mediante el procedimiento correspondiente.

Paneles resistentes al fuego

[Probable] También existen sistemas mediante placas o paneles diseñados específicamente para proporcionar resistencia al fuego.

Su comportamiento depende de la composición del sistema y de la configuración exacta. Cambiar el tipo de placa, reducir espesores o modificar las fijaciones puede alterar las prestaciones.

Lana mineral

[Probable] La lana de roca y otros productos minerales pueden formar parte de soluciones de protección pasiva, pero tampoco debemos considerar que cualquier lana mineral constituye por sí sola una franja cortafuegos.

Lo relevante es la solución ensayada o técnicamente justificada, incluyendo soporte, densidad, espesor, fijación y configuración.

Resistencia al fuego: EI, REI y clasificación

Uno de los errores más frecuentes al hablar de franjas cortafuegos consiste en utilizar expresiones como “material ignífugo” sin indicar qué prestación se necesita.

La clasificación de resistencia al fuego utiliza diferentes parámetros.

  • E: integridad.
  • I: aislamiento térmico.
  • R: capacidad portante.

Cuando un elemento tiene función portante puede ser necesaria una clasificación REI, mientras que determinados elementos no portantes pueden clasificarse mediante EI.

El RSCIEI explica expresamente estas magnitudes al establecer sus tablas de resistencia al fuego: E corresponde a la integridad frente al paso de llamas y gases calientes, I al aislamiento térmico y R a la capacidad portante.

Por ello, decir simplemente que una solución es “resistente al fuego” resulta insuficiente para justificar técnicamente una franja.

Franjas cortafuegos y sellados de pasos de instalaciones

Una franja cortafuegos puede estar correctamente instalada y, aun así, existir un problema de protección pasiva si posteriormente se realizan perforaciones o pasos de instalaciones sin resolverlos adecuadamente.

Debemos revisar especialmente:

  • Bandejas eléctricas.
  • Cables.
  • Tuberías.
  • Conductos de ventilación.
  • Conductos de climatización.
  • Instalaciones de telecomunicaciones.
  • Tuberías metálicas o plásticas.
  • Pasos entre sectores.

Cuando una instalación atraviesa un elemento de compartimentación, la penetración debe resolverse conforme al sistema de protección correspondiente. La existencia de un hueco alrededor de una instalación puede convertirse en una vía de propagación de llamas y gases calientes.

Aquí debemos diferenciar claramente dos conceptos de referencia, como las Franjas cortafuegos: requisitos, normativa contra incendios y mantenimiento:

La franja cortafuegos limita la propagación del incendio mediante una solución constructiva continua; el sellado cortafuegos resuelve penetraciones y juntas que podrían comprometer la compartimentación.

Ambas soluciones pueden coexistir en una misma zona.

Cómo inspeccionar una franja cortafuegos

Una inspección eficaz debe comenzar por identificar la solución instalada y terminar comprobando que mantiene las prestaciones previstas.

1. Localizar todas las franjas

Debemos revisar:

  • Fachadas.
  • Cubiertas.
  • Encuentros con forjados.
  • Medianeras.
  • Separaciones entre sectores.
  • Encuentros entre establecimientos.
  • Zonas modificadas durante reformas.

No debemos asumir que la totalidad de la solución es visible desde el exterior.

2. Identificar el sistema constructivo

Debemos intentar determinar:

  • Fabricante.
  • Producto.
  • Espesor.
  • Soporte.
  • Sistema de fijación.
  • Clasificación.
  • Fecha de instalación.
  • Documentación técnica disponible.

3. Buscar deterioros

Una inspección visual debe prestar especial atención a:

  • Fisuras.
  • Desprendimientos.
  • Golpes.
  • Deformaciones.
  • Huecos.
  • Corrosión de fijaciones.
  • Juntas deterioradas.
  • Paneles desplazados.
  • Daños producidos durante trabajos posteriores.

4. Revisar modificaciones posteriores

Las obras realizadas después de la instalación original constituyen uno de los puntos más importantes de la inspección.

La incorporación de una nueva puerta, ventana, cableado, conducto, tubería, equipo de climatización o instalación fotovoltaica puede afectar a la protección pasiva.

5. Comprobar la continuidad

La franja debe analizarse como un conjunto continuo. No es suficiente con encontrar un tramo aparentemente correcto si existen interrupciones en los encuentros.

Mantenimiento de las franjas cortafuegos

El mantenimiento de la protección pasiva no debe reducirse a comprobar que el material “sigue en su sitio”.

Debemos controlar periódicamente el estado de:

  • Revestimientos.
  • Paneles.
  • Morteros.
  • Fijaciones.
  • Juntas.
  • Encuentros.
  • Sellados.
  • Elementos atravesados por instalaciones.
  • Zonas próximas a obras.
  • Cubiertas y puntos de acceso.

[Probable] La frecuencia concreta de las revisiones debe establecerse atendiendo al tipo de solución, las instrucciones del fabricante, las condiciones de uso del edificio y las obligaciones de mantenimiento que resulten aplicables.

Qué documentación debemos conservar

Una de las mejores formas de mejorar la trazabilidad de una instalación de protección pasiva es conservar toda la documentación relacionada con ella.

El expediente debería incluir, cuando exista:

  • Proyecto de protección contra incendios.
  • Planos de sectorización.
  • Identificación de las franjas.
  • Fichas técnicas.
  • Declaraciones de prestaciones o documentación equivalente cuando proceda.
  • Clasificaciones de resistencia al fuego.
  • Certificados o registros de instalación.
  • Fotografías de ejecución.
  • Informes de inspección.
  • Reparaciones realizadas.
  • Modificaciones posteriores.
  • Documentación de los sistemas de sellado.

La documentación es especialmente importante cuando necesitamos determinar si una reparación conserva las prestaciones del sistema original.

Errores frecuentes en las franjas cortafuegos

Hay varios errores que debemos evitar.

Confundir reacción al fuego con resistencia al fuego

Un producto puede presentar una buena clasificación de reacción al fuego y no ser automáticamente una solución adecuada para una franja con exigencias de resistencia al fuego.

Aplicar una medida estándar a cualquier edificio

No existe una única dimensión universal válida para todas las franjas cortafuegos.

Utilizar un material sin justificar el sistema

No debemos sustituir una solución ensayada por un producto aparentemente similar sin comprobar su compatibilidad y prestaciones.

Perforar una franja durante una reforma

Una instalación posterior puede comprometer la continuidad de la protección.

Ignorar la cubierta

La revisión de fachada no sustituye a la comprobación de la cubierta.

No revisar los encuentros

Los encuentros entre fachada, cubierta, forjado y medianera son precisamente algunos de los puntos donde debemos concentrar la inspección.

¿Cada cuánto debemos revisar una franja cortafuegos?

No debemos establecer una frecuencia universal de mantenimiento únicamente diciendo “una vez al año” o “cada cinco años”. La periodicidad debe relacionarse con la solución instalada, las condiciones de exposición, el uso del edificio, las intervenciones realizadas y las obligaciones reglamentarias aplicables.

[Probable] Una revisión extraordinaria resulta especialmente recomendable después de:

  • Obras de reforma.
  • Instalación de nuevas instalaciones.
  • Trabajos en cubierta.
  • Instalación de placas fotovoltaicas.
  • Reparaciones de fachada.
  • Sustitución de paneles.
  • Modificación de conductos.
  • Aparición de daños visibles.

Franjas cortafuegos en naves industriales

En una nave industrial debemos prestar especial atención a la relación entre sectorización, fachada, cubierta y nivel de riesgo.

El RSCIEI 2025 establece requisitos específicos para limitar la propagación exterior y contempla diferentes condiciones según la configuración del establecimiento y sus elementos constructivos. Por ejemplo, los elementos separadores entre establecimientos tienen exigencias de resistencia al fuego que varían según el nivel de riesgo intrínseco.

Además, las instalaciones situadas sobre las cubiertas deben analizarse para evitar que puedan facilitar la propagación del incendio entre sectores o hacia edificios próximos. El nuevo reglamento incluye consideraciones específicas para instalaciones sobre cubiertas, incluidas determinadas condiciones relacionadas con instalaciones fotovoltaicas.

¿Qué debemos hacer si encontramos una franja deteriorada?

No debemos cubrir inmediatamente el daño con cualquier producto resistente al fuego.

Primero debemos:

  • Identificar el sistema existente.
  • Determinar su función.
  • Revisar la documentación.
  • Comprobar qué prestación debe mantener.
  • Analizar la causa del deterioro.
  • Seleccionar una reparación compatible.
  • Documentar la actuación.

El objetivo de una reparación no es conseguir que la zona “parezca protegida”, sino recuperar las prestaciones exigibles de la solución constructiva.

Franja cortafuegos y protección pasiva contra incendios

Las franjas forman parte de una estrategia mucho más amplia de protección pasiva contra incendios.

Su eficacia depende de que funcionen conjuntamente con otros elementos:

  • Sectorización.
  • Medianeras.
  • Cerramientos resistentes al fuego.
  • Puertas cortafuegos.
  • Sellados de penetraciones.
  • Juntas resistentes al fuego.
  • Conductos protegidos.
  • Barreras en cámaras.
  • Sistemas de protección estructural.

Una protección pasiva eficaz debe mantener su función incluso cuando no existe una intervención manual inmediata. Por eso la continuidad y la correcta ejecución resultan tan importantes.

Checklist para revisar una franja cortafuegos

Antes de cerrar una inspección, debemos comprobar:

  • Se ha identificado la ubicación de todas las franjas.
  • Se ha determinado la normativa aplicable.
  • Se ha identificado el sistema constructivo.
  • Se conoce la clasificación exigida.
  • Se ha revisado la continuidad de la franja.
  • No existen daños relevantes.
  • No existen perforaciones sin resolver.
  • Se han revisado las juntas.
  • Se han comprobado los encuentros con fachada y cubierta.
  • Se han revisado las instalaciones posteriores.
  • Los sellados de penetraciones son adecuados.
  • Se conserva la documentación técnica.
  • Las reparaciones anteriores están documentadas.
  • Las modificaciones posteriores han sido evaluadas.

Una franja cortafuegos no debe evaluarse únicamente por su aspecto exterior. Para saber si continúa proporcionando la protección prevista debemos analizar simultáneamente la normativa aplicable, la función del elemento, su clasificación de resistencia al fuego, el sistema constructivo utilizado, su continuidad, los encuentros con otros elementos y las modificaciones realizadas posteriormente.

En edificios sujetos al CTE, el DB-SI constituye una referencia esencial para analizar las condiciones de seguridad en caso de incendio. En establecimientos industriales, debemos atender al RSCIEI vigente, aprobado mediante el Real Decreto 164/2025, que establece requisitos específicos para la propagación exterior por fachadas y cubiertas.

La comprobación más fiable se basa en tres pilares: prestación, continuidad y trazabilidad documental. Una franja debe mantener las prestaciones que exige la solución aplicable, permanecer correctamente integrada en el conjunto constructivo y poder justificarse mediante documentación técnica suficiente.

También debemos recordar que una intervención posterior puede modificar sustancialmente la protección inicial. Una simple perforación, un nuevo conducto, una instalación sobre cubierta o una reparación de fachada pueden alterar la configuración prevista en el proyecto.

Por eso, cuando revisemos franjas cortafuegos, protección pasiva contra incendios, fachadas, cubiertas o sectores de incendio, no debemos limitarnos a buscar un material determinado o aplicar una medida genérica. Debemos partir de la solución concreta y contrastarla con la normativa que corresponda en cada caso.